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Brindamos con el candidato al Goya al Mejor Actor

Un cava con Asier Etxeandia: “Creo en el amor más allá de la muerte”

El actor, que atraviesa uno de sus mejores momentos profesionales gracias a ‘La novia’ y ‘Velvet’, se siente conectado a su abuela y a su madre, fallecidas cuando era joven.

Maribel Escalona / Fotos: Guillermo Jiménez
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Asier Etxeandía

Asier Etxeandia cierra 2015 con el buen sabor de la boca de su nominación al Goya a Mejor Actor por La novia, con un personaje que anhelaba desde hace años. Es una de los puntos álgidos de una trayectoria marcada por el riesgo, la transgresión y la creatividad, que en su caso no está reñido con el éxito de público. Hablamos con este actor único sobre cómo ha llegado a convertirse en quien es hoy.

¿Qué destacas de tu papel del novio en La novia?
Es un personale muy interesante que quería hacer desde que empecé a estudiar a Federico García Lorca. Eso sí, hemos creado un novio muy distinto al que la gente está acostumbrada en Bodas de sangre.

Penélope Cruz también está nominada por Ma ma, tu otro dramón de este año.
Ma ma fue un regalazo, ya solo por trabajar con Julio Medem, con Penélope y con Luis Tosar... No me gustan los encasillamientos porque cada personaje tiene algo de drama pero también de comedia, tiene vértices, no es plano.

Tu racha de cine sigue en febrero con La puerta abierta…
Es preciosa, está dirigida por Marina Seresesky e interpreto a un transexual. Trabajo con Terele Pávez y con Carmen Machi.

Saltamos a la tele. ¿Sabes por dónde van a ir tus tramas en la próxima temporada de Velvet?
¡No tengo ni idea! Los guionistas no nos cuentan nada de nada. Nos van dando capítulo por semana, así que yo también estoy “enganchado” a la serie.

Hablemos de tus inicios. ¿Cuándo decides que tu mundo son los focos?
Lo he sabido siempre, desde que tengo uso de razón. Tal vez porque en todo lo demás soy un cero a la izquierda. Fui un niño con fracaso escolar y tengo una empatía especial por conocer la condición humana; eso forma parte de la profesión de actor. Estoy completamente seducido por el arte, por la música… Y en esos terrenos es donde puedo aportar mi granito de arena.

¿Tienes antecedentes familiares artísticos?
No. Mi padre fue campeón de España de kárate, jefe de bingo y agente inmobiliario. También vendió enciclopedias. Y mi madre trabajó en El Corte Inglés hasta que conoció a mi padre y se casaron. Pero en mi casa siempre había música y mi madre era obsesa del cine y el teatro.

Tu abuela, con la que estabas muy unido porque fue ella la que te crió, falleció cuando tenías 12 años. ¿Te gustaría que te viera ahora?
Estaba sorda y ciega por la diabetes, pero era quien me cuidaba y quien mejor me entendía. Mi abuela me ve ahora, de la misma forma que me veía en vida. Y mi madre, que falleció hace ocho años de cáncer, también me ve; están conmigo.

¿Eres creyente?
Creo en el amor más allá de la muerte.

En la escuela de interpretación a la que acudiste con 19 años no te adaptaste. Decías que los profesores eran bastante estrictos…
A esa edad confías hasta el final en tus maestros y a veces no están cualificados, sino necesitados de tu admiración. Creí en ellos y casi me vuelven loco.

Luego te lanzaste a la vida bohemia…
Cantaba en una orquesta de verbenas y hacía algún trabajo de modelo. No tenía ni un duro porque con eso me pagaba la escuela, pero lo recuerdo como la época más feliz de mi vida.

Y llegó Madrid y Un paso adelante. ¿Por qué no encontraste tu sitio en esa serie?
Llevaba mucho tiempo haciendo teatro y tenía otras inquietudes. Pero Un paso adelante me dio la oportunidad de darme a conocer y de tener mi primer sueldo y me ayudó a saber qué quería y qué no. Ahora, con el paso del tiempo, estoy mucho más agradecido a lo que supuso aquella serie en mi vida.

Cabaret te catapultó y por primera vez fuiste reconocido por público y crítica.
Soñaba con ser el maestro de ceremonias. Recuerdo que mi padre me ponía el vinilo en casa. Fue una de las experiencias más importantes de mi vida porque ese personaje debe estar muy conectado a una parte de mi personalidad, algo muy interno mío… No es solo el libreto y las canciones propias del cabaret sino el misterio de alguien que ofrece al tiempo que esconde algo; tiene mucho que ver con el verdadero motivo por el que soy actor.

Con La avería, el montaje de Blanca Portillo, ganaste el premio Max y el de la Unión de Actores. ¿Tu auténtica pasión es el teatro o la música?
Para mí no existe esa dicotomía; todo son herramientas de artista. Yo tengo inquietudes por todo tipo de disciplina artística, sea interpretación, danza, pintura… De más joven me movía la música, pero el teatro me ha tratado mucho mejor; he encarnado personajes mucho más difíciles, que me han puesto contra las cuerdas. Blanca tiene mucho ojo clínico a la hora de elegir a los actores para los personajes.

Emprendedor cuando el trabajo no ha llamado a tu puerta, montaste con tu pareja, José Luis Huertas, la Factoría Madre Constriktor. ¿Sigues manteniéndola?
Por supuesto. Y tenemos un futuro muy prometedor por delante contando historias de una manera u otra, tal y como te he dicho, en cine, teatro, música…

¿Qué valores pides a un actor?
Amor a su trabajo. Creo que no es tan necesario el talento como el amor.

La música es otra de tus pasiones. ¿Qué escuchas normalmente?
David Bowie, Madonna, Janis Joplin… Soy un melómano y tengo la casa llena de discos.

¿Alguna afición fuera del trabajo?
Tengo poco tiempo y la mayoría de mis aficiones giran alrededor de mi trabajo. Es un regalo y me obsesiono con llevar a cabo todas las ideas. Mi mayor afición es escribir letras y cantar, o escribir canciones y música o investigar en nuevos montajes en cine o en música. Y cuando no hago nada de eso, lo que más me gusta es estar con mis amigos, descansar, tumbarme a la bartola y reírme a carcajadas. Disfrutar de la vida, comer y beber bien, bailar…

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UN BRINDIS POR…
¿Árbol o belén? Árbol
Cava o champán? Me apunto a los dos, si son buenos.
¿Un regalo para estas fiestas? Qué mejor regalo que un buen sexo.
Un chin chin por… Los que trabajan duro a cambio de muy poco.
Una injusticia que te gustaría arreglar… ¡Hay tantas! Demasiadas para concretar una sola.
¿A quién le das carbón este año? Eso sí lo tengo claro. A Rajoy.

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