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Colabora en 'Zapeando' y protagoniza en los cines 'El mejor verano de mi vida'

Leo Harlem no se moja ni en verano: "No hablo de política, ni de religión, ni de mujeres ni de sexo"

Ni política, ni religión ni mujeres ni sexo. Así es Leo Harlem a la hora de hacer humor. Charlamos con el colaborador de 'Zapeando' sobre su forma de ver la vida y su experiencia en el cine y la televisión.

Maribel Escalona / Fotos: Samuel de Román
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Leo Harlem

Llevas el peso casi total de la película y el director ha comentado que quería exprimir tu vena cómica. ¿Satisfecho?
He disfrutado muchísimo, he aprendido y he aportado mi facilidad para la verborrea. El mejor verano de mi vida es una versión muy libre de una película que ya es un clásico en Italia y durante el rodaje, Dani me ha dado total libertad para que añadiese lo que quisiera.

¿Ha sido duro grabar una película de verano en pleno invierno?
La verdad es que sí. Hubo una parte que rodamos en Tenerife y todo fue bien, pero lo que hicimos en Madrid pasamos mucho, mucho frío. Para ser verano, pasamos un frío terrible (risas).

He leído que en el día a día te censuras mucho en la forma de expresar tu humor. ¿Por qué?
No hablo de política ni de religión ni de mujeres ni de sexo. Yo podría ser más gracioso hablando de esos temas, pero crearía tensión y lo que pretendo haciendo humor es que la gente se ría. Prefiero reírme de las bobadas que se ponen de moda, de lo que hacemos todos y por eso llego a más gente.

La película habla de la familia y la amistad. ¿Eres tan campechano como Curro?
La vida debería ser algo muy sencillo. A mí no me gusta complicarme con redes sociales o depositando mis intereses en lo material, que es lo que le pasa a Curro, el protagonista; acaba dándose cuenta que hay cosas más importantes en la vida que lo meramente mercantilista . Yo soy feliz tomando cañas con mis amigos, dando un paseo y hablando.

 

¿Eres tan soñador como Curro, que siempre quiere lo mejor para su familia pero acaba cagándola?
Yo soy bastante más práctico, pero con sensatez. No tengo sueños locos ni obsesiones; es más, creo que si uno se obsesiona con algo es precisamente cuando no sale bien.

Hay una crítica muy obvia a la ambición desmedida y la falta de escrúpulos de la élite. ¿Estás de acuerdo con la filosofía del filme?
Los personajes que manejan el dinero en la película son una caricatura, una exageración, porque ahí reside una parte del humor. Pero si nos centramos en uno de los aspectos de la película, como la deslocalización de las empresas, veo que hay gente que toma decisiones que afectan a otra gente en su trabajo y en su vida, pero esa decisión la toma otra persona ajena a ese entorno. Eso es bastante dramático y así es como funciona en la vida real.

¿Ha cambiado mucho el Leo Harlem famoso de aquel señor que servía cafés con leche en un bar de Valladolid allá por el año 2003?
Lo que he cambiado sobre todo es de localización geográfica. Antes vivía en Valladolid y ahora en Madrid. También vivo un poco mejor porque gano más dinero como actor y humorista que como camarero. Pero lo más importante es que con esta profesión aprendo cada día, conozco a gente muy interesante y me tratan muy bien. He perdido la tranquilidad de vivir en una ciudad pequeña, pero el 95 por ciento de los cambios que he hecho han sido para bien.

¿Cuál ha sido tu clave para alcanzar el éxito?
Llamar a las cosas por su nombre. Yo soy como el que decía que el emperador va en pelotas. La gente lo piensa pero yo lo digo. Vivimos en un mundo con mucho eufemismo y políticamente correcto, pero así se pierde la esencia. Podemos rodearnos de todo el artificio del mundo, pero al final la verdad es la que es. Al pan, pan y al vino, vino.

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¿Estás de acuerdo con el cambio que proponen algunos partidos políticos en el lenguaje para que deje de ser sexista?
Eso es política, no lenguaje. Prefiero no opinar. En estos casos siempre digo lo mismo: "Que sea lo que Dios quiera".

Leonardo González Feliz es tu verdadero nombre. ¿Por qué Leo Harlem como nombre artístico?
Porque trabajé en un bar vallisoletano que se llamaba Harlem. Allí se ponía música de jazz, soul…y se me quedó el nombre como si fuera mi propio apellido. Imagínate que me llego a llamar artísticamente Leo González. ¡Parece la placa de un podólogo en la calle! Sólo le falta añadir, 2º C.

¿Ha sido gozoso trabajar con Nico (Alejandro Serrano), tu hijo en la película?
Desde los ensayos, la conexión con él fue instantánea. Se ha reído mucho con todas las gansadas que hacíamos y creo que eso ha repercutido en su trabajo. Y la niña, Stephanie Gil también es un encanto. Los dos son muy sensatos, muy educados y muy trabajadores. Ha sido una maravilla trabajar con ellos. Una auténtica

¿Tú tienes hijos?
No, pero me gustan los niños, me llevo bien con ellos. No soy padre en la vida real, pero en las películas no paro de tener hijos (risas).

¿Cuándo no se tiene un duro, lo mejor es ir a veranear al pueblo?
Nada es bueno o malo en sí mismo. Ahora, si no te vas de vacaciones a cuatro mil kilómetros, parece que no has hecho vacaciones. El consumismo y la apariencia nos obliga a un estilo de vida en el tope, para que la gente diga: "mira qué bien vive éste". Vivimos en una sociedad exhibicionista gracias a las redes sociales, pero yo creo que las cosas sencillas te aportan mucho y eso es lo importante. Si a uno le apetece ir a Mindanao, pues estupendo. Si otra quiere ir al pueblo, pues estupendo. Lo que sí tengo claro es que quien nunca ha ido al pueblo de veraneo, debe probarlo. Porque si le gusta, es lo más sencillo y lo más barato, allí cerquita.

 

¿Recuerdas cuál ha sido el mejor verano de tu vida?
Yo no iba a mi pueblo (Matarrosa de Sil, León) en verano porque mi padre se pasaba la vida trabajando y no podíamos irnos de vacaciones. De pequeño me pasaba el verano en Valladolid – eso sí, no tenía colegio y se me hacía eterno- y en realidad, mis primeras vacaciones fueron cuando ya trabajaba y ganaba mi propio dinero. Pero todavía estoy esperando a que llegue el mejor verano de mi vida. ¡A ver si va a ser este año!

Háblame de nuevos proyectos. Tienes por estrenar Perdiendo el este, con Carmen Machi, Javier Cámara y Malena Alterio. ¿Qué papel haces tú?
Esta película es una secuela de Perdiendo el norte y habla de los jóvenes que tienen que irse al extranjero en busca de un prometedor futuro. Yo soy el padre del actor Julián López, y soy dueño de una ferretería. En la película él es Braulio y decide irse a China para desarrollar proyectos de investigación.

¿Sigues con el espectáculo Hasta aquí hemos llegao en teatro?
Ahí estamos, con nuestros monólogos y nuestros gags, haciendo reír. Empezamos de nuevo a finales de septiembre y estaremos hasta abril en el teatro Fígaro de Madrid.

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Has hecho anuncios de salsas y de Vodafone contra el síndrome postvacacional. Has anunciado refrescos, la campaña de Acción contra el hambre contra la desnutrición infantil. También en la Cruz Roja en la campaña Hola, soy tu hígado… ¿Eres un culo inquieto?
Es verdad que he hecho muchas campañas porque con el tema de internet se busca mucha comunicación viral para que la gente tenga cosas en el móvil y las envíe. Pero ojo, que desde la campaña de Soy tu hígado de Cruz Roja hasta Volver al trabajo de Vodafone hay un lapsus de cinco o seis años. Otra cosa es que se sigan enviando. Y que conste que alguno de esos trabajos los he hecho sin cobrar.

¿Colaboras con alguna ONG?
Sí. Sobre todo en Valladolid, porque los contactos son directos. Colaboro con el Banco de Alimentos, con Aspaym (Asociación de Parapléjicos y Grandes Disminuidos físicos), con la Fundación Personas (con discapacidad intelectual)…

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