Mientras España celebra una nueva edición de la Fiesta del Cine, muchos amantes del séptimo arte no tienen posibilidad de disfrutar de la ficción en pantalla grande porque han desaparecido las salas de exhibición en sus localidades, una situación que se agudiza en los entornos rurales. El apagón analógico obligó a todas las salas de cine a digitalizarse o desaparecer. Sin embargo, ahora esos mismos avances tecnológicos y las nuevas vías de reproducción digital suponen una puerta de esperanza al retorno de los cines que Jesús Calleja quiere abrir de par en par con uno de los objetivos de la nueva temporada de Volando voy: reabrir el viejo cine de una localidad, pero adaptado a los tiempos modernos, una misión muy especial que se graba esta semana en Penelles y sus alrededores, en Lleida.
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"En Volando voy nos gusta retratar paisajes desde el aire y paisajes humanos, y contar historias emocionantes que involucren a las gentes de los pueblos", explica . "Y una de estas historias que nos fascinó a todo el equipo sucedía en Penelles, en Lleida; una población que perdió su hermoso cine de toda la vida. Todos los que amamos la televisión amamos también el cine, porque siempre ha sido una de las maneras más bonitas de crear comunidad en los pequeños núcleos rurales. Queremos que en las salas de cine se siga reuniendo la gente de los pueblos y que se formen parejas. Ahora tenemos la oportunidad de conseguirlo en Penelles, que además rebosa arte en todos sus rincones".

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Penelles, un pueblecito de la provincia de Lleida, ha sido durante 40 años el centro social de la comarca de la Noguera, pues disponía de un cine, el Kursaaal, donde acudían todos los vecinos de los municipios colindantes. La sala cerró al no poder asumir los costes que implicaban los métodos de reproducción digital. Ahora, Jesús Calleja y su programa intentarán rehabilitar y reinaugurar el cine en tiempo récord involucrando a todos los vecinos de la localidad y pueblos aledaños y potenciando, además, uno de los grandes valores diferenciales de Penelles: los murales y grafitis que proliferan en sus calles. El desarrollo de toda la misión y su resultado final formarán parte de los contenidos de la próxima temporada.

Allí, el aventurero leonés se ha encontrado con dos grandes amigos, los hermanos Marc y Álex Márquez, que seguro que apoyaron esta iniciativa 'cinematográfica'.

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Las risas, como dice Calleja, "están aseguradas":