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‘Amor de contrabando’

Tayar quiere un riñón de Metin

El estado de salud del pérfido empresario es muy delicado y traza un plan junto a su médico de confianza para que su hijo sea su donante. Nova. Del 13 al 17 de agosto. 21.30h

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Tayar quiere un riñón de Metin

En la cárcel, Metin tiene un encuentro con Mert y le confiesa que siempre soñó con tener una relación de hermanos. Sin embargo, el joven Dündar lo rechaza: “Ahora eres mi enemigo, Nilüfer se interpone entre nosotros. Le sacaste fotos indiscretas, le mentiste, la torturaste… y yo siempre estuve a su lado para secar sus lágrimas. La amo y con el tiempo ella también lo hará”. Tras los últimos acontecimientos, Hüseyin se cubre las espaldas y amenaza a Tayar: “Tengo muy bien guardados todos las documentos que te  incriminan. Si me haces algo se los daré a la policía y te pudrirás en prisión”.

Pasados unos días, Ömer recibe el alta médica y se recupera en casa acompañado por sus familiares y Elif, que lo cuida con esmero. Esa misma noche, celebran una cena y Asli y  Nilüfer sorprenden a su hermana con su compañía. También Pelin, que sigue suspendida de empleo, decide ir animada por Arda. “Me siento muy culpable. No sé cómo disculparme contigo”, confiesa a su jefe. Este no duda en reconfortarla  con una abrazo: “Sabes que confío plenamente en ti”.

El estado de Tayar es delicado a la espera de un trasplante de riñón y su médico de confianza le da malas noticias pues no han encontrado a nadie compatible.  Fahti será el  donante y así me pagará todas sus deudas. No quiero a nadie más”, sentencia Dündar.

Poco después, en prisión, el chico recibe una  emotiva carta de su padre. “Hijo, aún siento tus palabras… Estás en lo cierto, debí haberte abrazado. Eres mi niño adorado y no  deberías mantener a tu familia lejos de ti. Nunca es tarde para aceptar los errores que uno comete. Perdóname”, son algunas de las frases que puede leer Arda presiona a la  madre de Metin para que le diga quién y cómo la trajo de Bulgaria. Comienza a enseñarle fotografías y aunque ella, por miedo a las represalias, niega conocer a ninguno, su cara al ver a Hüseyin no pasa desapercibida para el policía.

Ömer es incapaz de permanecer en reposo y se empeña en reincorporarse al caso. Cuando se dirige a hablar con Metin, Elif lo aborda y hace una inesperada declaración: “He  retirado todos los cargos contra él. La causa del secuestro va a prescribir y quedará en libertad”. Y añade: “Ya perdí a mi padre y a mi madre y no podría soportar perderte a ti  también. Me volvería loca. No me importa nada, dejemos que Tayar gane y seamos felices”. No contenta con esto, le da un ultimátum: “Te olvidas de ese caso o de mí”. Como el  policía se niega a claudicar, la pareja se enzarza en una discusión sin saber que uno de los secuaces de Tayar los vigila.

Mientras viajan por carretera, un coche se atraviesa y sufren un aparatoso accidente. Elif sale ilesa, pero no así Ömer, que vuelve a recaer en su fractura de hombro. “Debe ser operado”, informan los médicos. La joven permanece a su lado toda la noche y arreglan sus diferencias. “Vamos a querernos sin intentar cambiarnos”, acuerdan.

Desde prisión,   Fahti consigue un móvil para ponerse en contacto con Nilüfer: “Sé que me porté mal, pero eres mi esposa y tienes que perdonarme. Me rompiste el corazón al  revelar cosas íntimas de mi familia y me volví loco”. La chica no puede evitar romper en llanto al escuchar estas palabras y cuelga el teléfono.

Quien también abre su corazón es  Arda. Tras el fracaso de su interrogatorio, busca a Pelin y le confiesa que incluyó una imagen de Hüseyin con la intención de probar que él es el topo. “Todo lo haces porque estás  enamorado. No te dejes cegar”, sugiere ella. Aun así, por primera vez se muestra receptiva y cuando están a punto de besarse, una inoportuna llamada los interrumpe.

Ömer sale del hospital y junto a Samy se dirige a comisaría para interrogar a Metin. Para ese entonces, este ya ha quedado en libertad y se reúne con Tayar. “Hijo, no quiero morir  sin ejercer como padre”, miente el empresario. Además, lo convence de ir a una alejada casa asegurando que su madre está esperándolo. Elif, por su parte, no puede mentir por más  tiempo a Asli: “No estás embarazada. Antes de  morir mamá autorizó tu aborto”.

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